Sevilla y la Concepción Inmaculada de María (yII): Historia y curiosidades

  Don Marcelo de Sevilla -como llamaban al cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor Marcelo Spínola- al tomar posesión de su cargo en 1896, publicó en el boletín eclesiástico, una carta pastoral dirigida a su archidiócesis en la que recordaba: "Nadie que esté medianamente versado en el dogma católico ignora que el primer grito que se oyó en la iglesia para pedir la definición dogmática del Misterio de la Concepción Purísima de María, salió de España y partió de Sevilla". 
  Existen datos mucho más antiguos sobre el misterio que hoy celebramos, pero fue allá a principios del siglo XVII, cuando se originó una "batalla", entre los valedores de la idea de que la Virgen María fue concebida sin pecado original y los escépticos a esa idea, que defendían que María fue "limpia" tras su concepción, como mantenían los dominicos, que aunque celebraban la fiesta, hablaban de "sanctificatio", no de "conceptio".

  El cronista sevillano D. Diego Ortiz de Zúñiga, recoge en sus "Anales eclésiasticos y seculares de la M.N.YM.L. ciudad de Sevilla, metrópoli de Andalucia", que en las fiestas de la natividad de la Virgen, el 8 de Septiembre de 1613, en el hoy desaparecido convento dominico de Regina Angelorum, se pronuncia un sermón que levanta ampollas entre los sevillanos, por llevar "...la opinión menos piadosa acerca de la Concepción de la Reyna de los Angeles...". Sevilla reacciona a esta ofensa a su fe, tomando partido claramente por el "bando inmaculista", teniendo que dedicarle "...gran cuidado..." a la familia de quien provocó tal alboroto en la ciudad, para que no recibieran la ira del pueblo que los mal miraba y los perseguía.
  Todo este escándalo, trajo consigo "...grandes demostraciones públicas en desagravio..." tales como "solemne procesión", fiestas de particulares y de comunidades, etc... Asimismo otro gran defensor del misterio, el poeta Miguel Cid, compuso unas coplas que se hicieron muy populares, desde aquellos días. Hoy se pueden leer dicha estrofa, en el exterior de la parroquia de San Vicente, justo en el azulejo que hay bajo el letrero que rotula la calle Miguel Cid, en la esquina de la calle Cardenal Cisneros:


"TODO EL MUNDO EN GENERAL
A VOCES REINA ESCOGIDA
DIGA QUE SOIS CONCEBIDA
SIN PECADO ORIGINAL"




  Con el respaldo del Rey Felipe III, fueron dos eclesiásticos sevillanos, Mateo Vázquez de Leca y Bernardo de Toro, las personas que viajan a Roma, para que el Papa intermediase en el conflicto, con el objetivo que éste aceptase el misterio como dogma y así desacreditar totalmente a los Dominicos. Lo consiguen a medias, el Papa concede plena libertad para seguir con la devoción inmaculista, y aunque no las condena, prohíbe a los “maculistas” exponer sus ideas en público.
  Más ejemplos de la devoción concepcionista de Sevilla: el 3 agosto de 1615, Fernando de Molina, Hno. Mayor de la hermandad de "Los Negritos" "...y Pedro Francisco Moreno, alcalde, siendo negros libres, se venden como esclavos para sufragar los gastos de culto a la Virgen, dos antes del 1617 donde la opinión pía hizo dogma de fé en Sevilla de la Inmaculada Concepción. Recibieron para la Virgen 80 pesos de limosna más 120 que prestó Gerónimo Rodríguez de Morales sobre sus cartas de libertad."
  Otra referencia está recogida en la historia de la hermandad del Silencio de Sevilla, que en 1615 hace voto de sangre, para "defender hasta la muerte" el misterio de la concepción inmaculada de María. Como recuerdo de éste voto, desde 1917 en su estación de penitencia, procesiona un hermano nazareno con un cirio votivo con el escudo de la hermandad bajo la imagen de la Inmaculada, otro hermano nazareno porta una espada como símbolo de dicho voto de sangre.
  El jesuita Fray Juan de Pineda, fue otro concepcionista declarado, defensor a ultranza tal y como describe en sus conocidos sermones y obras dedicadas a misterio al que nos referimos, tales como "Advertencias a el previlegio onzeno de los de el señor rey don Iuan el primero de Aragon:en favor de la fiesta y mysterio de la Concepcion de la Beatissima Virgen Maria sin mancha de pecado original".
  Hablando de los primeros símbolos iconográficos de la concepción purísima de María, eran los representados con el abrazo de San Joaquín y Santa Ana, pero Sevilla que "le dio a la iglesia su Inmaculada", también le dio la imagen modelo del dogma. Tanto Martínez Montañés como Bartolomé Esteban Murillo, se inspiraron en el apocalipsis de San Juan 12,1 en el que dice "...una gran señal apareció en el cielo, una mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies y una corona de 12 estrellas en la cabeza..."
Cieguecita de Montañés
  En el terreno de la pintura, Murillo, fue quien realizó las representaciones más conocidas de la Inmaculada, tales como la que realizó hacia 1678 para el Hospital de los Venerables, conservada acutualmente en el Museo del Prado. Por otro lado, Martínez Montañés fue su máximo exponente en el apartado escultórico. Conocido en Sevilla como "el Dios de la madera", de todas las "Inmaculadas" que realizara, destaca la finalizada en 1631, la prodigiosa imagen conocida popularmente como la "Cieguecita", llamada así por tener sus ojos entornados, venerada actualmente en la Catedral de Sevilla.
  Finalmente fue el Papa Pio IX (Pío Nono) quien promulgó el dogma, el 8 de Diciembre de 1854 con la publicación de la bula "Ineffabilis Deus".
  Pero Sevilla necesitaba materializar su devoción por la Inmaculada. En 1917, con motivo de las reformas de previas a la Exposición del 29 y la reurbanización del barrio de Santa Cruz, el arquitecto Juan Talavera Heredia, incluye en su proyecto un monumento a la Inmaculada Concepción. Dicho monumento, tuvo la oposición de la Real Academia de las Bellas Artes, aunque finalmente fue ejecutado con esculturas obra de Lorenzo Collault Valera, sobre la parte arquitectónica del monumento, que fue realizada por José Espiau Muñoz y fue inagurado el 8 de Diciembre de 1918.  En la base del monumento, se rinde homenaje a cuatro personajes que sobresalieron en la defensa del dogma Concepcionista, como son los anteriormente citados: el teólogo jesuita Fray Juan de Pineda, el poeta Miguel Cid, el escultor Juan Martínez Montañés y el pintor Bartolomé Esteban Murillo. La parte superior del monumento la corona la imagen de la Inmaculada Concepción, inspirada en la que Murillo realizó para el hospital de los Venerables.
  Pienso que en este artículo se reunen bastantes razones que explican el porqué a nuestra tierra la llaman: "La tierra de María Santísima"

Sevillanos grandes defensores del dogma inmaculista



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