Leyenda de la Virgen de la Antigua

Altar de su capilla en la Catedral de Sevilla
"Desde el tiempo de los Godos duraba en la mezquita mayor una efigie de nuestra Señora de pintura..." así comienza a narrar D. Diego Ortiz de Zúñiga la historia de la Virgen de la Antigua. 
El fervor hacia dicha imagen empezó a crecer entre los fieles sevillanos, que según contaban, cada vez que un infiel intentaba mirar a la imagen, éste sentía un sobrenatural impulso por arrodillarse ante ella. También referían que desprendía unos resplandecientes rayos, y que sobrevivió a los diferentes intentos de destrucción por parte de los moros, que finalmente, optaron por construir una tapia delante de la imagen ante la imposibilidad de destruir la sagrada imagen.
Llegaron a oídos del rey San Fernando cada uno de estos prodigios, acrecentando la fe del soberano en dicha imagen y sus ansias por recuperarla de manos de los infieles.
Cuenta la leyenda, que estando plenamente inmersos en el sitio a la ciudad de Sevilla, una noche, el monarca se encontraba rezando en su tienda ante la imagen de la Virgen de los Reyes. En ese momento se le apareció la Virgen pronunciando su nombre y seguidamente le informó de que si conseguía visitar su imagen, ubicada en el interior de la mezquita, conseguiría la ayuda divina para conquistar la ciudad. Unos cuentan que absorto por la aparición, y otros que acompañado de un ángel, se adentró en Sevilla con el firme propósito de adorara a la citada imagen. Al entrar en la Mezquita, el muro levantado por los moros ante la sagrada imagen se tornó totalmente transparente, pudiendo adorar a la Virgen de la Antigua. La Providencia hizo que los moros encargados de vigilar las zonas que el Santo rey debía transitar, estuvieran dormidos al paso de éste, para su feliz regreso al campamento tras la arriesgada osadía. Los más agnósticos cuentan que después de adorarla, San Fernando salió por la Puerta Jerez, con la ayuda de varios caballeros que habiendo notado su ausencia, salieron en su busca y ayuda, no sin antes, mantener una terrible refriega.
Actualmente, esta imagen es venerada en una capilla de la catedral de Sevilla, que lleva su mismo nombre. Esta imagen consiguió gran fervor entre el pueblo, prueba de ello es el suelo de su capilla, que está compuesto casi por completo de tapas de sepulcros en mármol de fieles enterrados a sus pies. Encima de la entrada, junto al techo, cuelgan las banderas de los países latinoamericanos, representando el vínculo creado por la devoción a esta imagen por parte de los navegantes que iban y venían de América. Como muestra: la expedición que dio la primera vuelta al mundo con la nao Victoria partió y finalizó en dicha capilla.
Pinche aquí para visitar la capilla de la Virgen de la Antigua de la S.I.C. de Sevilla


Sabías que...

Babieca, el fiel corcel de Rodrigo Díaz de Vivar, el "Cid Campeador", fue un regalo del rey poeta de Sevilla, Almutamid, como muestra de agradecimiento a la defensa y protección prestadas por el Cid en en la batalla acontecida en la ciudad de Cabra, frontera del reino taifa de Sevilla, ante la ofensiva de su vecino rey de Granada en coalición con el noble castellano García Ordóñez.